Hay que implementar el debate ciudadano en la próxima consulta popular, pues, el mismo, es un instrumento de comunicación idóneo para dilucidar un determinado tema con dos o más criterios debidamente sustentados; esto lo convierte en polémico y de gran interés, más aún, si el mismo se ejecuta al inicio de un gobierno quién consulta a su mandante.
Pero más allá de la polémica, el debate se vuelve ilustrativo y un instrumento que permite destacar el conocimiento -principalmente- y los diferentes recursos intelectuales de: oratoria, habilidad lingüística y excelente destreza a la hora de manejar correctamente el lenguaje; sin olvidar los fundamentos responsables orientados a la conocer la verdad y el beneficio popular.
En el debate se deben emplear argumentos sólidos, tesis debidamente contrastadas, ser proactivos y sustentar sus ideas en hechos perfectamente identificables, de lo contrario, el expositor caerá en la demagogia y la traición al pueblo.
Los actores que se aparten de estos lineamientos, son vocingleros de circo barato, pues utilizan: la demagogia, la repetición de una misma idea sin sustento sólido, la exaltación de su personalidad basada en hechos pasados, y la adjetivación para denostar de sus contertulios.
Promovamos los debates ciudadanos bajo líneas coincidentes a las expuestas y podremos encontrar respuestas serias y objetivas respecto de las preguntas que de la próxima consulta popular; para que esto suceda les deseamos: …buen viento …y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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