Dos discursos, dos ideologías, dos personas provenientes de ambientes socioeconómicos distintos y que presiden la función ejecutiva y legislativa, como son Guillermo Lasso y Guadalupe Llori coinciden hoy en un país del encuentro.
Estos discursos escuchados el 24 de mayo de este año por ocasión de la posesión del presidente Lasso se convirtieron en los objetos de revisión y análisis de muchos. A mi criterio y de manera general, ambos con sus discursos acordaron gobernabilidad, pactaron equilibrio en el ejercicio del poder político para atender las demandas y necesidades sociales.
No obstante, como dice mi abuelita: del dicho al hecho hay mucho trecho; por lo que saludarse afectivamente tal como lo hicieron, no implica que se materialice ese acuerdo para gobernar. No dudo que ambos quieren arribar al mismo lugar, llámese: vacunación de la población, reactivación económica, creación de fuentes de trabajo y protección del medio ambiente.
Yo dudo acerca de los caminos trazados por cada uno de ellos para llegar a los lugares acordados, por lo que revisemos algunos supuestos de hecho. Si se busca crear fuentes de trabajo soslayando los derechos adquiridos de los trabajadores habrá disonancia. Si se reactiva la economía abriendo fronteras que privilegien el producto extranjero y desalienten el consumo del producto nacional habrá desacuerdo. Si se crea impuestos abandonando el concepto de progresividad habrá descontento y protestas. Si se prioriza la obtención de ingresos a través de la explotación minera sin limitaciones habrá oposición, y si no se atiende la educación intercultural habrá más oposición.
En definitiva, los caminos a recorrer serán diversos para llegar a los puntos acordados, y la aceptación o rechazo social será una variable determinante a la hora de seleccionar las rutas que conduzcan a la materialización de los discursos.
Carlos Orellana Jimbo
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