De los atroces caprichos de José Bolívar Castillo

Cuando eres niño te enseñan dónde viven ciertos animales. Animales de montaña, animales de desierto, animales de playas o animales de selvas. Al parecer, el cuatro veces alcalde de Loja, José Bolívar Castillo se saltó esta lección y decidió, mover cielo y tierra políticamente, para traer jirafas al zoológico de Loja. Uno puede especular esto, pues de lo contrario habría entendido que las jirafas viven en África, a una altura de 1000 msnm y no en valles de más de 2000 msnm.

Como era de esperar, la calidad de vida de estos seres no tenía oportunidad de ser buena y como consecuencia una de ellas falleció. Para cuando su salud se había deteriorado, los veterinarios a cargo se vieron impedidos de hacer algo por razones extremadamente obvias. En el país no hay veterinarios expertos en jirafas y además el país tiene prohibida la importación de sedantes que habrían sido útiles en este caso. Según la necropsia, la jirafa fallece por una torsión intestinal, pero ya tenía fallos cardiacos importantes debido a que su corazón debía trabajar excesivamente para compensar la falta de aire que sentía por estar viviendo a tantísima altura.

Entonces queda la pregunta ¿Por qué se trajo jirafas a un lugar en donde no podían respirar con tranquilidad, donde no había médicos adecuados para sus necesidades y donde no se podían importar los medicamentos para ellas? La respuesta es la misma retrógrada, cruel y patética forma en que se ven a los animales. Se las trajo para que adornen la ciudad. El pensamiento del ex alcalde, removido de sus funciones, es un pensamiento que debe ser sepultado pues toda vida merece respeto.  

Alex Samaniego

@AlexSMA21