De Bad Bunny a Stalin Alvear

La narrativa visual que se vivió en el súper tazón pintó a Latinoamérica, en su sesenta entrega, gran estrategia, porque si se hubiese hecho todo el escenario con la tónica de la música hubiese tomado otro rumbo. La música de Benito Martínez es un tema diferente, en gustos y colores no mandan los doctores. La cuestión política ahí sumergida es ambivalente. La música en el mayor escenario mundial tampoco en otros años es que haya sido sacra o pulcra.  Si los políticos entendieron el mensaje lo pueden usar a su favor.

Ahora resulta que se van un par de años a Estados Unidos siendo bachilleres y vuelven millonarios, se quieren blindar entrando a política y los agarran por delincuentes, estos paralelismos se han vivido desde siempre y la gente que los respalda es porque van por el mismo camino y se dicen “perseguidos políticos”. En una “década” de farra y endeudamiento que nos entregaron a los chinos como los grilletes usaban un discurso y ahora que no les conviene usan otro. A esta gente sin ideología hay que expulsarla del escenario político local y nacional.

Para vergüenza de Loja uno de sus asambleístas es suspendido de funciones por nueve días por diezmero, la recomendación es destituirlo, los votos para este efecto no hay todavía, sus secuaces harán espíritu de cuerpo y eso los llena de alegría. Un bemol más para Loja.

Vino Noboa, eso es bueno, ya dice la práctica, hay que evitarse los funcionarios locales e ir a la fuente, gracias por venir y que deje muchas obras para esta ciudad y provincia llena de autoridades, pero desprovista de obras y progreso.

“Antes que me olvide”, cuando yo era pasante, de eso hace veinte y tres años, hacía prácticas en la oficina jurídica de Augusto “El Pájaro” Vázquez , ahí pasaba su yerno,  Julio Herrera, y en el transcurso de ese tiempo vi llegar a Guillermo Falconí, al “Chirapo” Castillo,  al “Flaco”  Samaniego  entre otros, y a Stalin Alvear que para ese tiempo era notario de la ciudad de Loja, se juntaban para  conversar y luego de sus labores se iban a tomar café en “ El Altillo”.  Hablaban de mucha cultura y política. Cuando se hablaba de cultura y política. Eran muy serios en el espectro público, pero en esa oficina se reían mucho, bromeaban, había mucha amistad y camaradería. El doctor Augusto, me decía: “Vaya a notarizar donde Stalin; siempre hay que dar de comer a los amigos”. Paz en la tumba del Doctor Stalin Alvear Alvear, prestante caballero y hombre de letras.

Ricardo Guamán Araujo

X: @ EMDLS

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *