Cuanto más temprano mejor…

Hace poco conocí a un personaje que tenía una hija quebrantada de su salud. Regañaba a los médicos, casas de salud y farmacias. Todo el dinero que obtenía de su trabajo, lo invertía en honorarios médicos y en medicinas.

Un día en el hospital que estaba internada su descendiente, le expusieron: – “Si su familiar no es sometido a una intervención quirúrgica de urgencia en una clínica particular fallecerá. Y su costo, aproximado, es de $10.000”.

El padre, con lágrimas en los ojos dijo: – “Yo no tengo ese dinero, pero intentaré conseguirlo”.  

Nuestro personaje, después de realizar todo tipo de gestión no consiguió obtener el dinero, lo que le obligó a incurrir en un acto delictivo aceptando una propuesta de trasportar un cargamento de estupefacientes, pero fue descubierto y encarcelado. Ya en la cárcel, se enteró que su hija había fallecido.

Y esto ocurre a diario, sin que a nadie le importe un carajo. Todos los gobiernos deciden que van a cerrar nuestras heridas, pero más bien las abren y nos achican el alma.

No es fácil resolver el problema, porque no está en manos del pueblo ni en sus posibilidades, pero de corazón y con la mejor intención, sugerimos al gobierno actual -que pienso tiene buenas intenciones- tome cartas en el asunto. Quizá lo más apremiante y prioritario sería revisar las políticas de salud para disminuir las desigualdades sociales en salud y sobre todo la implementación de un Seguro Popular, subsidiado por el Estado, lo que nos brindaría a toda la certeza de saber que, si un familiar llegará a enfermar, no tendríamos que preocuparnos de cómo pagar los altos costos de la atención médica y los medicamentos.

Jaime A. Guzmán R.

jaimeantonio07@hotmail.es