Los ecuatorianos hemos amanecido asombrados, ante los hechos suscitados en la honorable Asamblea Nacional, con esto, queda claramente demostrado que nuestros legisladores obedecen más a los intereses de su patrón, que a los intereses de quien les dio el voto para que legislen en favor de sus intereses.
La presidenta Guadalupe Llori es destituida por una mayoría compuesta por 81 asambleístas, correísmo (Unes), Partido Social Cristiano (PSC) y asambleístas disidentes de la Izquierda Democrática (ID) y Pachakutik (PK), con esto queda demostrado que la bandera política no tiene color, la ideología política es un cuento de incautos y la conciencia es una cuestión monetaria, es decir, en está olla todos cocinan el mismo caldo, derecha, izquierda o centro, la podredumbre emana por igual.
La destitución se da según se aduce por incumplimiento de funciones, si las cosas son así, las puertas están abiertas, que todos estos señores improductivos sean destituidos, ya que ninguno de ellos ha cumplido su trabajo, es más, el trabajo durante este año ha sido a vaca, olvidándose por completo porque fueron elegidos.
Si en los últimos quince años hemos tenido Asambleas mediocres, incapaces y obedientes, en está, se alcanzó el nivel supremo de la ineptitud, son una verdadera vergüenza, hacen y desasen de las leyes y lo que estas dictan a su antojo, sin importar en lo más mínimo, la opinión ciudadana.
Es indudable que el pueblo tiene gran parte de la culpa de lo que sucede, por elegir ignaros, que no tiene la más mínima idea de la realidad de lo que sucede en el país, si analizamos fríamente, 17 millones de ecuatorianos estamos gobernados por unos pocos cientos de mentecatos, pero con una audacia inimaginable.
¿Este es el país que nos merecemos?
Pablo Ortiz Muñoz
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