La propuesta del asambleísta, Byron Maldonado, de modificar la fecha del Festival Internacional de Artes Vivas Loja (FIAVL) o encontrar la fecha clave, la más importante para que el evento cultural no sea solo para los lojanos sino para todos los ecuatorianos y turistas extranjeros, ha despertado interés ciudadano con criterios y opiniones diferentes, que deben ser escuchados.
Pero no conviene quedarnos en una discusión sobre la propuesta. Hay que aprovechar la misma para sugerir una evaluación o revalorización general del Festival. Razones no faltan. Comenzando por el presupuesto. En el año 2017 el Festival de Artes Vivas tuvo 3 millones de dólares, para el 2022 apenas 450 mil. La centralización desde Quito y el cambio de ministros de cultura impiden la organización de un festival de calidad. No existe política de comunicación del evento ni nacional peor internacional.
El FIAVL depende mucho del gusto y disgusto de quien esté en el Ministerio de Cultura y en la dirección del mismo, por eso no hay comedia, humor, alegría, que también es Arte. El desorden entre lo que organiza el Municipio de Loja y el Ministerio de Cultura, permite que cada cual actúe por su lado. Y por más razones, merece crearse una Comisión Permanente que funcione en Loja, para con celo anfitrión darle la identidad merecida y el evento logre, entre otras aspiraciones, una masiva presencia de nacionales y extranjeros.
Han pasado varios años, todo puede estar bien pero también algo mal. Por eso la evaluación general a cargo de técnicos, artistas y académicos lojanos debe darse luego de la VII edición. Sus conclusiones y recomendaciones para fortalecer y optimizar el Festival Internacional de Artes Vivas, puede servir para revisar y proponer reformas a la Ley que institucionaliza este evento internacional en Loja, capital cultural, próxima a ser la primera “ciudad inteligente y sostenible” del país.
Adolfo Coronel Illescas