Contra la mediocridad

Cuando hablamos de mediocridad, solemos pensar en falta de inteligencia o capacidad. Pero ¿y si no fuera una cuestión intelectual, sino moral? Una actitud que nace de la ausencia de ideales y del conformismo con lo establecido. Esta reflexión surgió al trabajar con un grupo de pasantes universitarios: al enfrentar el primer obstáculo, se rindieron y esperaron casi una semana sin actuar, en lugar de buscar soluciones por cuenta propia.

Este tipo de comportamiento refleja lo que José Ingenieros plantea en El hombre mediocre: el mediocre es quien renuncia a superarse. En cambio, el idealista busca aprender, crecer y desafiar lo que hay. Aquellos pasantes tuvieron la oportunidad de ser idealistas, pero eligieron la pasividad.

Hoy, la mediocridad no está marcada por la ignorancia, sino por la comodidad. No se trata de quien no sabe, sino de quien sabe, pero prefiere no actuar, no arriesgar, no incomodar. Es el miedo al error, a salir de la zona de confort, lo que nos frena y nos hace ceder ante lo fácil.

Muchos justifican esta actitud diciendo: “¿Qué puedo hacer yo si solo soy un estudiante o un empleado más?”. Pero esa resignación es precisamente lo que alimenta la mediocridad. No se trata de cambiar el mundo entero, sino de no aceptar pasivamente lo que nos rodea. Cada vez que actuamos con iniciativa, que cuestionamos lo dado, que nos negamos a lo mínimo, estamos rompiendo con la mediocridad.

Recuperar los ideales no es un lujo, es una urgencia. Sin ellos, el progreso se convierte en rutina disfrazada. Nos resignamos a lo cómodo, mientras dejamos pasar las oportunidades de mejorar.

Seguimos premiando al que no molesta, al que se adapta sin protestar. Pero sin personas que se atrevan a actuar, la mediocridad seguirá petrificándonos, como una Medusa moderna. La decisión es nuestra: conformarnos o enfrentarla.

La decisión es personal: conformarse o actuar ¿Vas a seguir eligiendo la comodidad de lo conocido o te atreverás a actuar, aunque sea con un pequeño paso, contra la mediocridad?

Mauricio Azanza O.

maoshas@gmail.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *