Castillos en honor a la Virgen

Aquellas tradiciones heredadas y preservadas en el tiempo, son las que forjan el legado y la riqueza cultural de un pueblo. Es así que alrededor de las fiestas en honor a la Virgen del Cisne, existen algunas costumbres que se replican y celebran para mantener vivo el sentimiento ancestral de fervor a la advocación mariana de la iglesia católica, cuya imagen coronada, tiene como centro principal la Basílica del Cisne con miles y millones de fieles ecuatorianos y de otras latitudes que desde agosto transitan senderos de la campiña lojana.
Entre los principales homenajes septembrinos, realizados en horas de la noche, desde las inmediaciones de la Catedral de Loja, constan los juegos pirotécnicos, danzas, bandas de pueblo, vacas locas, y el deleite principal de estas noches del peregrino, que son los tradicionales castillos, gracias a los priostes azuayos quienes elaboran estas estructuras de madera con diseños coloridos y ornamentales, como un símbolo de la fe y hermandad al pueblo lojano.
Después de dos años de interrupción, los cientos de fuegos artificiales colocados de forma artística en aquella estructura de madera que conforman los castillos, y al ser quemados iluminan el parque central y el cielo lojano con aquel espectáculo de luces e imágenes creativas; ha llegado en este septiembre con mayor fervor que nunca, en gratitud a la milagrosa imagen de la churonita, que despierta el turismo religioso al sur de la región en un itinerario de fe, guiado por la espiritualidad y la devoción católica de los peregrinos que alimentan su alma con la esperanza de un mejor mañana.
Frente a este panorama, es importante para los lojanos mantener vivas las tradiciones que forman parte de nuestro folklore y sin lugar a dudas generan un impacto social, cultural, turístico y económico en Loja y el país.

Lucía M. Figueroa Robles
sumaguarmi@gmail.com

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