Caída de Osama bin Laden, diez años después

La operación militar “Jerónimo” en mayo de 2011 terminó en Paquistán con la vida de Osama bin Laden, poniendo fin al legado de la persona más buscada del mundo después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001 a los Estados Unidos. Bin Laden, líder y fundador de Al-Qaeda, después de su muerte sigue siendo considerado como el símbolo de la yihad violenta, inspirando el aparecimiento de nuevo grupos terroristas y extremistas religiosos que se mantienen hasta la actualidad.

El apoyo de Al- Qaeda a las guerrillas somalíes en los noventa se vio reflejada en los atentados contra el personal civil de las embajadas norteamericanas en Kenia y Tanzania en 1996. Ese fue el inicio más visible de la declaración de guerra contra los Estados Unidos, sus aliados occidentales, judíos, cruzados, falsos musulmanes o apóstatas justificando el llamamiento a una acción violenta contra el orden político y religioso predominante, con la idea del establecimiento de un estado islámico global basado en la estructura organizativa, política y religiosa de un califato amparado en la ley islámica y su interpretación más radical. La demostración más clara de fuerza que fortalecía la yihad violenta y el esplendor del islam son los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. Este acto terrorista inició una respuesta militar global contra los grupos fundamentalistas que sembraron el terror en oriente medio y occidente. Con la muerte de Bin Laden y el debilitamiento de Al-Qaeda y Talibán, propiciaron un escenario único para la aparición del Estado Islámico (EI), aunque su actualidad es poco favorable con la muerte de sus líderes más representativos, la ofensiva internacional y el desmantelamiento de sus redes de base, todavía son considerados por la comunidad internacional como una seria amenaza a la paz mundial.

Santiago Pérez Samaniego

Twitter: @santiagojperezs