Buen diente

Nuevamente la Asamblea Nacional es objeto de crítica y señalamiento por parte de la opinión pública. Esta vez se trata de la suscripción, por parte del legislativo, de un contrato para servicio de eventos por 100.000,00 dólares, esto a propósito de tener a disposición, durante un año, desayunos, almuerzos y cenas de entre $15 y $24; $ 12 y $ 45; y $31 y $50, en ese orden.

Frente a los crecientes cuestionamientos de la gente expresados principalmente en redes sociales, el Parlamento, en un comunicado a la ciudadanía, pretende justificarse señalando que ‘…contratos similares son comunes en las entidades del ejecutivo, muchos de ellos con rubros más altos que lo previsto por la Asamblea Nacional…’.

En lo de fondo, y más allá de aquel aforismo que dice ‘mal de muchos, consuelo de tontos’, este tipo de gastos son incongruentes con un país que vive una acentuada crisis económica, en el que la pobreza llega al 35% y la pobreza extrema bordea el 15%, es decir, de un amplio sector de ecuatorianos que deben sobrevivir con USD 85 ó USD 48 mensuales, respectivamente.

Por eso bien ha dicho Chantal Delsol que, si hay una distancia acentuada ente los gobernantes y gobernados, ‘…la representación se convierte en una engañifa, ya que para representar algo correctamente, al menos hay que parecerse o sentirse unido a quien representas…’. De ahí que se habla del deterioro de la democracia representativa en la que el pueblo no se siente identificado con aquellos personajes que traicionan su discurso y compromisos asumidos, así como con quienes viven una realidad económica y social diferente a la de sus mandantes a los que, en la práctica, terminan despreciando.

Consecuentemente, el descrédito de la actual Asamblea hace que no se diferencie de otras, incluyendo el ser buen diente y su inclinación por la buena comida, pagada eso sí por los miles de ‘Lorenzas’ que caminan sin norte por las calles en busca de un mendrugo de pan.

Giovanni Carrión Cevallos

@giovannicarrion

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