Cualquier semejante es pura coincidencia… “Me vi ahí bajo la ducha, dejando caer las gotas sobre mi cara, mientras me tapaba la boca y lloraba en silencio, después de un día estresante, lleno de cansancio, cansado el cuerpo, cansada la mente y el alma; sentir que todo te duele, sea cual sea el motivo al mismo tiempo: por trabajo, la familia, los estudios, las malas o buenas relaciones los amigos, la rutina, ausencias, presencias o la vida en general. Y la mente cansada ya no se acuerda de rutinas, olvida donde está la llave de casa, de pagar una cuenta importante, se olvida la contraseña de la tarjeta y se despierta ya cansada sin ánimo. Sé fuerte y valiente tú puedes me decían, lástima que no me avisaron lo fuerte que era necesario ser; pero igual regresas y te pones tu armadura y herida/o o cansada/o te obligas a ser como la sociedad te obliga a ser “fuerte y valiente”, que no es ventajoso sino necesario y cuando estamos a solas volvemos a llorar en silencio, no por falta de coraje sino por exceso de él, que nos obliga a parecer impenetrables. No te avergüences seas quien seas, por hundirte de vez en cuando o limpiar tus heridas cuando te enfermen, es importante llorar para mantener la cordura y no te preocupes, que estoy asegura, que en otras casas hay alguien en la ducha tapándose la boca y dejando que el agua se lleve sus dolores”.
Talía Guerrero Aguirre
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