Los acontecimientos sociales han generado que la mayoría de mandatarios de las funciones Ejecutiva y Legislativa nos dejen ver sus reales intereses, ninguno de ellos a mi juicio representa la voluntad de sus mandantes. No elegimos Presidente para que haga su exclusiva voluntad, no elegimos Asambleístas para que conformen mayorías transitorias y se unan por disposición de los dueños de sus partidos o movimientos y voten en forma diferente cuando no tienen un fin o bienestar individual.
Con inmensa aversión se observa cómo se confunde la protesta social, el derecho a la resistencia, la libre decisión de exigir respeto a los derechos, con la delincuencia y el vandalismo, no se puede pensar siquiera que los sectores sociales, destruyan propiedades ajenas y den muerte a personas inocentes o miembros de la fuerza pública.
La protesta es una forma de exigir derechos no reconocidos que jamás puede justificar el cometimiento de delitos, el pueblo no debe dejar que se infiltren delincuentes entre sus filas y el gobierno debe atender satisfactoriamente las exigencias de sus mandantes o mediante el diálogo explicar la difícil situación económica que el mundo vive y que si no se permite el trabajo en forma normal, todo el pueblo se afecta en mayor grado.
La sociedad repudia toda forma delictiva de reclamar y la actitud indolente de los gobernantes que desean aprovecharse del dolor social para sus fines económicos y politiqueros.
Manuel Salinas Ordóñez
masalord@hotmail.com