¡Ave Cesarín!

Bienvenido al trono del antiguo Reino de los Quitus, señor de alto vuelo que lejos de su ático, hoy, todavía se encuentra festejando los carnavales electoreros con tequila azteca. Ya falta poco, otro poquito más, con estos politiqueros de pacotilla que prestan sus pelucas para confeccionar la roja alfombra que usted pisoteará al llegar al poder.

Bien venido amito señor a este nido de amebas llamado democracia representativa que nos tortura desde el momentito que nos sentimos huérfanos sin sus ideas libertarias y el magnánimo deseo de llevarnos a los doscientos años de un paraíso sin hambre ni dolor.

¡Ya está cerca! Un poquito más y volverá feliz a tres de cada diez ingobernables que moramos en esta patria, donde ya muertos Eloy Alfaro, Montalvo, León Febres Cordero, no hay quien grite las injusticias diarias.

Aquí están esperanzados los que chuparon y los que no, los que solo tuvieron sánduches para él hambre ardiente, aunque con manos sucias.

También los gobernantes de turno le están preparando su llegada, conscientes o no, con valentía o con miedo, tienen a Satán de cabeza en el día y por las noches cruzan sus dedos por su llegada.

¡Ave Cesarín!  Los que vamos a morir te saludamos para que tú reines, para que nuestros cerebros se llenen con tus ideas libertarias, para que los pobres ganen el pan con el sudor de sus frentes y usted amito patrón, ya sabe Ud.

Despertemos ecuatorianos, no para volvernos a dormir sino para reclamar.

Jaime Vinicio Meneses Aguirre

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