La sanguinaria delincuencia está acabando con lo poco de Derechos Humanos que aún nos queda. Secuestros, robos y asesinatos son, lamentablemente, las noticias que día a día se leen y demuestran una realidad del Ecuador.
Gran parte del país, ha sido escenario de actos inéditos de violencia, con hechos que se encasillan más en terrorismo que en delincuencia. A diario, escenas que parecen ser sacadas de serie de televisión o películas de ciencia ficción, son difundidas por medios de comunicación y compartidas indolentemente en grupos de WhatsApp, a través de redes sociales, sin considerar que inconscientemente estamos “normalizando” las escenas violentas.
Hoy, ponerle fin al crimen en Ecuador debe ser un objetivo en común, al que todos y todas debemos sumarnos; sin importar ideologías y peor aún banderas políticas. Urge implementar medidas como: dotar de más equipamiento a la Policía Nacional, disminuir las tazas de desempleo y crisis económica, mejorar nuestro sistema de educación, estructurar un nuevo sistema de rehabilitación, incentivar a los ciudadanos para que denuncien actividades delictivas, fortalecer el sistema de justicia y atacar el consumo de drogas, como un problema de salud pública. Todas estas alternativas requerirán de la colaboración entre los entes gubernamentales, las comunidades y los ciudadanos. Tomará tiempo, esfuerzo y recursos, pero es urgente tener un impacto significativo en la reducción de los índices de criminalidad en el país.
Andrés Sigcho
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