El polémico Julian Assange, fundador de Wikileaks se encuentra cada vez más cerca de un proceso de extradición desde Reino Unido, después de que el gobierno norteamericano ganara un recurso presentado ante el Tribunal de Apelación de Londres contra un fallo del pasado enero que negara el mismo, un juez aceptó el recurso alegando que el gobierno estadounidense ofreció garantías suficientes para que Assange reciba un trato adecuado para precautelar su salud física y mental. EE. UU. acusa a Assange de 18 cargos de espionaje, cuando en 2010 se supo de la conspiración con la ex analista de inteligencia militar Chelsea Manning mediante el hakeo y posterior filtración de miles de documentos que contenían información clasificada sobre las guerras de Afganistán e Irak y correspondencia diplomática sensible que se publicó masivamente mediante el sitio web de Wikileaks.
Muchos analistas concuerdan que este hecho podría ser el comienzo del fin de una larga disputa judicial y política (paradójicamente involucrando al estado ecuatoriano). Si hablamos de Ecuador, este se convirtió en el destino de Assange al refugiarse en su embajada en Londres por un periodo de casi 7 años, cuando en 2012 el expresidente Rafael Correa desafiando a la comunidad internacional e involucrando a nuestro país en una disputa innecesaria concedió a Assange el asilo diplomático. Su paso por Ecuador terminó con el anuncio del expresidente Moreno sobre la decisión soberana de retirarle el asilo y nacionalidad, así como permitir el ingreso de la policía británica para su detención en 2019.
La decisión de extradición podría tener un alto contenido de presión política que pone en evidencia las buenas relaciones e intereses compartidos entre Reino Unido y Estados Unidos. Sin embargo, las repercusiones o precedentes que pueda generar la decisión, sin duda ponen en riesgo a la libertad de expresión y al activismo.
Santiago Pérez Samaniego
Twitter: @santiagojperezs