Aunque la participación de los hombres de experiencia sea una condición fundamental para el progreso económico y social de un país, esta no ha sido suficientemente comprendida por algunos planificadores y políticos que, en sus proyectos de desarrollo, suelen excluir a este elemento esencial que antes y ahora juega un papel primordial en el progreso de la humanidad.
La falta de personal con pericia es la primera y más importante de las dificultades con que tropiezan los gobiernos. Estos saben perfectamente que la experiencia es el vino que nos embriaga de sabiduría, conocimientos y habilidades.
Los problemas económicos, sociales, médicos, jurídicos, etc. son dificultades tan complejas que solo pueden ser abordados mediante un trabajo multidisciplinario, en el que cada experto contribuya con los datos de su especialidad, análisis y vivencias. Para que este trabajo pueda dar su fruto, es condición indispensable contar en las entidades públicas y privadas con la participación del 30 por ciento, por lo menos, de profesionales con experiencia.
Esto significa que hay que legislar para que en la Losep y el Código de Trabajo se incluya una norma que establezca que todas entidades cuenten necesariamente con un grupo de consejeros que, obviamente, debería estar conformado estrictamente por profesionales de alta sapiencia, con trayectoria directiva y con años en la trinchera.
Esta es la estrategia y retos reales que – pienso- las instituciones deberían implementar con el ánimo de analizar y canalizar los problemas hacia una posible solución, que creo es una tarea encomiable en la búsqueda de un mejor arte de vivir.
Jaime A. Guzmán R.
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