Las epidemias y las pandemias, no son solo potestad de la especie humana, con frecuencia han afectado más a las especies animales que a la humana, y quienes han estado al frente de la organización y control de estas, ha sido los profesionales de la Medicina Veterinaria.
En el campo veterinario existen las cuarentenas y se las aplica con rigurosidad, con la particularidad que siempre se cuarentenan los animales sospechosos o enfermos y nunca los sanos, esa quizá sea una de las diferencias fundamentales con las cuarentenas en la salud pública, donde se cuarentenó a Raymundo y todo el mundo, a pesar de eso, la pandemia no se detuvo, pero la economía sí.
Ahora, y sin querer polemizar con quienes sostienen en forma casi irrefutable, que la salud es primero que la economía, solo les preguntaría, ¿en serio? En un mundo donde las personas pasan trabajando entre un 60 y 70 por ciento de su tiempo disponible (descontadas las horas de sueño), no ha de ser por que la economía no les interese, aparte, el hecho de no contar con recursos económicos es un motivo adicional de preocupación, que provocará indefectiblemente que su sistema inmune se afecte.
Adicionalmente, como padres debería preocuparnos y mucho, la calidad educativa que nuestros hijos reciben, pues, un computador no sustituye al maestro, quizá en estudios de maestría, con gente adulta esto tenga sentido, pero en niños y adolescentes, quienes están formando su personalidad, niños con déficit de atención y problemas de aprendizaje, difícilmente un computador podría alertarnos sobre lo que está sucediendo.
Nuevamente, y a riesgo de caer mal, escucho a varios padres decir “prefiero que mis hijos pierdan un año, la salud es primero,”, ¿en serio? Como que si antes no hubieran existido niños que enfermaban de neumonía, tifoidea, sarampión, rubeola, todas estas altamente contagiosas pero poco publicitadas en el “Face”, sería bueno saber cuántas camas UCI están ocupadas por niños y adolescentes, sería un dato revelador.
Fredy Cueva Castillo
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