En una emergencia como la que vive el Ecuador con una serie de males acumulados, que lo tienen en “terapia intensiva”, todos somos necesarios y debemos estar listos para ofrecer nuestro contingente y apoyo.
Un ejemplo de ese apoyo sucedió en la ciudad de Guayaquil. Cuando los semáforos descansaban por los apagones y los agentes no se daban abasto para regular el tránsito vehicular y peatonal, de pronto apareció un joven estudiante, quien, apartándose de su gallada, de sus libros y cuadernos se ubicó en una avenida principal y comenzó a dar tráfico o tránsito a miles de automotores cuyos conductores protestaban con la pitadera. Suponemos que esta valiente gestión fue posible por los conocimientos recibidos en Educación Vial en su colegio.
A propósito, en Loja los agentes civiles de tránsito municipal adoptaron hace 4 años una mascota, una mascota llamada Movilito, que viste igual que ellos, como una señal de identidad del policía de tránsito y su cotidiana como abnegada gestión pública. Movilito visita los centros educativos que lo invitan para mediante charlas, salpicadas de gracia, participar a los estudiantes las principales reglas de tránsito, sus derechos y obligaciones, para luego este mensaje lo difundan en la comunidad.
Movilito es una mascota que contagia entusiasmo, optimismo, alegría y es recibida con cariño al igual que su tutor e instructor el agente policial Luís Curipoma, quienes hoy están listos para impartir el programa de Participación Estudiantil Formando Vigilantes.
La pequeña mascota nos da la oportunidad de recordar al Cabildo lojano la urgencia de una ordenanza para regular el tránsito y evitar el despelote vehicular por el incremento del parque automotor. Son miles de vehículos que apretaditos circulan por la “pequeñita ciudad”. Es prioritario apoyar el tránsito resolviendo este problema que al igual que los apagones, nos tiene de cabeza.
Adolfo Coronel Illescas