Amor maternal

El amor de una persona no tiene parangón con el amor de una madre. La madre puede seguir amando a sus hijos pese al desamor que le hayan demostrado. No se trata de perdón, es la comprensión sin aplicar la razón sino el corazón. El hijo que tiene la oportunidad de ver y abrazar a su madre, debe hacerlo.

La madre ama desde la concepción, el dolor que le provoca el nacimiento fortalece su amor, cortar el cordón umbilical es simplemente permitir la movilidad del otro ser, pero no corta su relación, pues, sin que le hable su hijo, sabe lo que quiere, cuando el hijo va creciendo, ella conoce sus gustos y sus temores, en la adolescencia resiste con su amor como escudo protector las ofensas y desamores que sus hijos podrían provocarle.

No le importa que su hijo se enamore de alguien, ella siente si la novia le merece o no, y así no lo apruebe en el fondo está feliz por él. Aunque se parezca y tenga los mismos errores de su padre, lo ama mucho más. Mientras crece, le protege, le bendice a diario y jamás deja de rezar por él.

Aunque su hijo sea ya un adulto, sigue siendo su niño de cincuenta años, le sigue cuidando para que no haga nada malo, para que nadie le moleste, así goce de la mejor salud, la madre siempre le cuidará y le alimentará.

La madre es el único ser que puede profesar esa clase de amor. Dios me bendice por mantenerla aún en este espacio terrenal, aunque le he visto sufrir las peores desilusiones y golpes de la vida, siempre me ha consentido y me ha enseñado que lo único que no tiene valor en la vida y no se puede comprar, es el amor de la familia y en especial el de la madre. Gracias mamita por darme su amor maternal.

Manuel Salinas Ordóñez

masalord@hotmail.com