¿Ambiente sano?

La Constitución del Ecuador en el artículo 14 establece lo siguiente: “Se reconoce el derecho de la población a vivir en un ambiente sano …”. Este enunciado normativo suena hermoso y apetecido por los políticos de turno que les encanta gobernar a través de derechos, aunque estos queden solo escritos en papel mojado. El derecho al ambiente sano es muy atractivo para las gentes ingenuas que exigen más derechos y nada de deberes; dicen normalmente: “tengo derecho a …”, “exijamos nuestros derechos”, “¡dónde están los derechos!” … No decimos, por ejemplo: “¡reivindiquemos los deberes!”, “quiero más deberes que derechos”, “para mí deberes y para ti derechos”, “no más derechos sin deberes” … En la Constitución tenemos más de seiscientos derechos explícitos (sin contar con los derechos implícitos que incrementarían hiperbólicamente la cantidad), que en la práctica brillan por su ausencia. ¿Y los deberes? ¡Devuélvanme los deberes que me han robado! El 80 % de la energía que se consume en el mundo viene de combustibles fósiles (petróleo, gas, carbón), esto emite CO2 lo que ocasionaría un incremento de 1 a 2 grados la temperatura en la atmósfera en este siglo. Si de verdad queremos un ambiente sano debemos reducir a 0% las emisiones de CO2, para lo cual hay que afrontar varios enemigos, entre ellos el trasporte fósil, la industria fósil, la electricidad fósil que consumimos … Según Antoine Bret “si todos los aviones, coches, camiones, motos del mundo se pusieran verdes mañana, solo ganaríamos el 14 % de las emisiones. ¿Toda la industria verde? Menos 21 %. ¿Toda la producción de electricidad verde? Menos 25 %. ¿Todos los edificios energéticamente neutros? Menos 7 %.”  Es momento de trabajar personal y comunitariamente con el deber de reducir a 0% las emisiones de CO2 para tener un ambiente sano.

Jorge Benítez Hurtado

jabenitezxx@utpl.edu.ec