El Ministro de Transporte, Marcelo Cabrera, a propósito del incremento del precio de los combustibles, ha dicho que los municipios del país se encargarán del ajuste de las tarifas del transporte urbano porque es su competencia; y que la Agencia Nacional de Tránsito elabora la metodología técnica para que los municipios la apliquen según sus condiciones locales.
Ante tan comedida aclaración, el sector del transporte urbano de la ciudad de Loja a través de su dirigente Diego Guerrero Ordóñez, ya habla de un incremento del pasaje de $0,30 a $0,50 según el cálculo técnico que ellos han elaborado, tarifa que les permitirá un pequeño margen de utilidad. Sin embargo, haciendo una rebajita, proponen la “tarifa de equilibrio” de $0,44 para “ni perder ni ganar”. Con esta tarifa trabajaran solo para servir patrióticamente a los usuarios. ¿Será cierto tanto sacrificio?
Le corresponde entonces al Cabildo iniciar los festejos por los 201 años de independencia de Loja, con un conflicto mayor y una decisión política difícil, fijar la tarifa social para el bus urbano.
Habrá que ver si los concejales que están en franca rivalidad con la autoridad municipal, ahora también se oponen o apoyan el alza del pasaje. Si apoyan sufrirán las consecuencias los sectores populares a los que dicen defender. Si no lo hacen o aprueban una tarifa que no les conviene a los buseros, seguro protestarán y se alterará la tranquilidad ciudadana en plenas fiestas novembrinas. Ahí los queremos ver.
Ahí, respondiendo a las decisiones del Gobierno que les tira el muerto a los municipios. Y sobre todo respondiendo al consenso ciudadano, que, según encuestas de la prensa, no debe subir el pasaje porque afecta a los más pobres. No es justo que el pueblo termine pagando la factura del alza del combustible. Ahí los queremos ver.
Adolfo Coronel Illescas