Loja y la necesidad de desarrollo

La política ecuatoriana atraviesa nuevos vientos y un evidente recambio generacional. Nada es eterno, y la renovación es natural y hasta saludable. Sin embargo, el cambio no puede convertirse en sinónimo de borrón y cuenta nueva. Necesitamos un horizonte claro en la política local. Lo bueno debe continuar, no eliminarse, y la proyección del desarrollo tiene que ser una constante en todo gobernante, venga de donde venga.

Loja no puede seguir atrapada en la política del desquite ni del oportunismo. Cada administración que llega para desmontar lo hecho por la anterior nos devuelve al punto de partida, y ese costo lo pagamos los ciudadanos.

Aquí los partidos y movimientos políticos tienen una responsabilidad ineludible, formar cuadros, preparar líderes y elevar la calidad de la representación. Buenos políticos producen buenos gobernantes. Los políticos improvisados solo traen decepción a los gobiernos locales.

La experiencia, el conocimiento y la preparación no son adornos de una hoja de vida. Son requisitos mínimos para emprender la compleja travesía de gobernar. En campaña todo parece posible y todo se ofrece. Pero en el ejercicio del poder la realidad cambia, y recién entonces se descubre la magnitud de los problemas por resolver. La salida fácil suele ser culpar al anterior, en lugar de asumir el desafío de gestionar, entregar resultados y dar soluciones.

Loja merece más que excusas. Merece gobernantes que lleguen preparados, que den continuidad a lo que funciona, que corrijan lo que falla y que piensen en la ciudad y la provincia a largo plazo, no en la próxima elección. El desarrollo no es patrimonio de un partido ni de una persona. Es una tarea compartida que exige seriedad, visión y compromiso.

Daniel A. González Pérez

dagonzalezperez@gmail.com

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