Apología del delito

Aunque lo hacen de forma inconsciente, las personas actualmente hacen referencia plena a sus actos, justificando su proceder por supuestos principios éticos, y no es difícil escuchar a un delincuente (persona que comete el delito) indicar con toda propiedad que es “normal” tener un procedimiento criminal.  Actualmente, los delincuentes hacen gala de su actuación ilegítima y delincuencial para tener reconocimiento de los demás. He insistido en que debemos empezar desde casa a fortalecer los principios éticos de las personas, siempre he pensado que, con no robar, no mentir y no ser ocioso, esos clásicos principios ancestrales que costan en nuestra Constitución como “ama quilla, ama llulla, ama shwa” sería suficiente para que la sociedad viva en paz. Lastimosamente la niñez y la adolescencia son presa fácil de los delincuentes para usarlos y cometer delitos en forma indirecta y ahora las pandillas conformadas por jóvenes honestos pero manipulados por adultos delincuentes que les ofrecen poder inclusive sobre los miembros de la fuerza pública, de tal modo que en vez de preferir estudiar y ser profesionales o personas de bien a la sociedad, desean engrosar las filas de grupos delincuenciales para tener poder y dinero de forma fácil y a costa del trabajo de los honestos.  No debemos dejar que la deshonestidad nos gane más batallas, los buenos somos más y no nos contagiemos de lo que ilusamente pensamos que es lo bueno, es decir el dinero. No es así, jamás el dinero podrá reemplazar la paz, la tranquilidad y la honestidad con la que nacemos y nos formamos en nuestros hogares.

Manuel Salinas Ordóñez

manuel.salinas@unl.edu.ec

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