Vilcabamba ha sido y es una cantera inagotable de longevidad, asegura la ciencia

En el Registro Civil constan decesos de 140, 130, 120 años de edad, entre otros. Estudiosos dan cuenta de las bondades que benefician a la población. 

Víctor Carpio Toledo

Especial para HORA32

El científico Miguel Salvador, en 1969, visitó Vilcabamba, junto a su equipo, para realizar investigaciones. Lo recibieron autoridades lojanas. (Foto archivo Víctor Carpio Toledo.
El científico Miguel Salvador, en 1969, visitó Vilcabamba, junto a su equipo, para realizar investigaciones. Lo recibieron autoridades lojanas. (Foto archivo Víctor Carpio Toledo.

Vilcabamba, perteneciente al cantón y provincia de Loja, hace más de 70 años, trascendió al mundo como isla de inmunidad para las enfermedades del corazón y, hace 56 años, como centro mundial de longevidad, luego que, en 1954, el científico norteamericano, Eugene Payne, descubriera en el entonces ignoto pueblecito un lugar de inmunidad cardiovascular.

Arribo de personajes famosos

El inusitado hallazgo, publicado en la revista Selecciones del Reader´s Digest, constituyó la principal identidad de Vilcabamba ante el mundo. Posteriormente, se conoció sobre la longevidad existente en este paradisiaco lugar. A Vilcabamba han llegado personas de diferentes latitudes del orbe con problemas del corazón y otras dolencias.

Hasta que, luego de permanecer algún tiempo, han convalecido satisfactoriamente. Es el caso de Albert B. Kramel, el científico norteamericano Johny Lovewsdon; Mario Moreno (Cantinflas); el industrial brasileño Paolo Do Santos; Tadao Kimura, secretario particular del entonces primer ministro japonés, Yasihiro Nakasone; el cineasta chileno Lautaro Brujas, entre otros.

El descubrimiento de Eugene Payne significó un acontecimiento trascendental. En 1969,  el presidente, José María Velasco Ibarra, motivado por Galo Escudero, presidente de la Colonia de Lojanos Residentes en Quito, a través de la Junta de Planificación, siendo su vicepresidente, Pedro Velasco Ibarra, solicita al cardiólogo ecuatoriano, Miguel Salvador, realice estudios comparativos con los de Eugene Payne, sobre la inmunidad cardiovascular en los habitantes de Vilcabamba, cuyo valle, demográficamente, estaba constituido por 3.555 habitantes; en la cabecera parroquial, 887, y 160 viviendas.

Varios factores

Los pacientes examinados ascendieron a 340, entre hombres y mujeres, comprendidos entre los siete y más de 100 años, quienes, de acuerdo con el análisis, en su mayor parte, se encontraban perfectamente compensados y asintomáticos. En muchos longevos, no se encontró ninguna sintomatología ateroesclerosis.

El científico Miguel Salvador considera que las condiciones climáticas del lugar, el régimen alimenticio, la tranquilidad de su vida y la poca incidencia de los traumas inherentes de la civilización, favorecen a la estabilidad funcional y conservación del aparato cardiovascular. Los estudios fueron publicados en su libro Vilcabamba, tierra de longevos.

Una vez comprobada científicamente esta particularidad de salud, el presidente Velasco Ibarra, mediante Registro Oficial N0. 214-03-07-1969, declara a Vilcabamba Zona de Reserva Nacional, cuyo objetivo es conservar sus recursos naturales en beneficio de la región y se proyecte al Plan Integral de Desarrollo del País, con miras al establecimiento de un complejo turístico de interés nacional. 

Lugar de investigación

El Consejo Supremo de Gobierno, presidido por Alfredo Poveda Burbano, mediante Registro Oficial No. 378-13-07-1977, asimismo, declara a Vilcabamba lugar de investigación científica, mientras que Miguel Salvador consideró imprescindible construir un sanatorio para la valoración de enfermos cardiovasculares, concretándose aquello el 5 de octubre de 1980 con el funcionamiento del hospital Kokichi Otani.

Miguel Salvador, en 1970, retorna a Vilcabamba a estudiar la incidencia de la longevidad en sus habitantes, encontrando una importante población de longevos y centenarios con características sorprendentes de buena salud. Su fortaleza física les permitía trabajar para su sustento y, pese a que sus rostros y manos estaban marcados por el sol tropical, su juventud yacía en la mente y en el espíritu.

En el libro de defunciones del entonces Registro Civil de Vilcabamba, a partir de 1907, constan personas que han fallecido de 140, 130, 120 años de edad, quedando, por tanto, demostrado, documentadamente, que el techo de vida en Vilcabamba fue de 140 años. 

Población centenaria

En las investigaciones realizadas en 1969-1970 por Miguel Salvador ya no hubo personas de 140 años, pero sí una importante población centenaria, destacando a Miguel Carpio Mendieta, de 117 años, y José David Toledo, de 111 años. En la actualidad, hay un significativo número de longevos con asombrosa fortaleza física y lucidez mental que superan los 90 años y centenarios.

Es el caso de Celina Toledo, de 102 años (1924); Humberto Ortega, 101 años (1925); Hipólito Castillo, 101 años (1925), y Agustín Cueva, 100 años (1926). Independientemente de los años de vida, lo importante es una longevidad feliz y saludable, sin constituirse en una carga para la sociedad. 

Tadao Kimura, funcionario japonés, en entrevista con Víctor Carpio, en 1989, habla de su recuperación cardiovascular, en Vilcabamba.
Tadao Kimura, funcionario japonés, en entrevista con Víctor Carpio, en 1989, habla de su recuperación cardiovascular, en Vilcabamba.

Una tierra de longevos

En conclusión, desde tiempos inmemoriales, Vilcabamba ha sido y es una cantera inagotable de longevidad, cuya realidad es irrefutable y, en consecuencia, queda sin piso el comentario de un personaje en redes sociales donde, con absoluto desconocimiento y más bien con el ánimo de desinformar y dejar en mal predicamento al Valle de la Longevidad, posteó que los 140 años es un mito y que solo hay longevos hasta los 90 años, lo cual, indiscutiblemente, es una descomunal mentira.

  • VOZ 

Vilcabamba es un pueblo curativo mundial para las enfermedades del corazón

Tadao Kimura, paciente cardiaco de Japón

Vilcabamba es un lugar donde se da más años a la vida y más vida a los años

David Davies, científico inglés

  • PARA SABER

Vilcabamba está patentada como Isla de inmunidad para las enfermedades del corazón y Centro Mundial de Longevidad. 

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