Los habitantes dan un plazo hasta el fin de semana para que se rehabilite el tráfico peatonal y vehicular. Anuncian plantones en el puente y en la Gobernación.

Los aproximadamente 2.400 habitantes de la parroquia Jimbura, del cantón Espíndola, en la provincia de Loja, limítrofe con el Perú, se encuentran desesperados porque son ya siete meses que el Puente Internacional se encuentra cerrado, tras la orden del presidente, Daniel Noboa Azín, el 24 de diciembre de 2025, originando un estancamiento total en la zona.
Pasos reabiertos
Los moradores quieren correr la misma suerte de los cantones lojanos Macará y Zapotillo, cuyos pasos fronterizos fueron reabiertos el 7 y 8 de julio de 2026, en su orden, luego de paralelas marchas pacíficas realizadas en sus territorios, apoyadas por los vecinos de la parte norte peruana.
El presidente del Gobierno Parroquial de Jimbura, Jorge Luis Jiménez Merino, expresa que la reapertura de los puentes de Macará y Zapotillo sembraron una esperanza en el sector porque se pondría fin a un bloqueo que está sumiendo en la desesperación a todos, sin embargo, nada pasó en Espíndola y todo sigue como hace siete meses.
Agrega que ha realizado múltiples gestiones, ante las autoridades locales y provinciales, en espera que atiendan el clamor de la gente que exige la reapertura del paso, vital para el reinicio del intercambio comercial entre Ecuador y Perú. “Estamos inmovilizados por el cierre de la frontera”, dice.
Oferta del gobernador
El dirigente cuenta que el último lunes, 27 de julio de 2026, se contactó con el gobernador, Juan Carlos Álvarez, quien le informó encontrarse realizando gestiones para lograr rehabilitar la frontera. “Él dice que nuestro pedido es importante porque de ello dependen nuestras familias”, pero no ha surtido efecto aún y el paso peatonal y vehicular sigue suspendido.
En este contexto, anuncia Jorge Luis Jiménez, se establecerá un compás de espera hasta el próximo fin de semana y, de no haber un resultado positivo, el lunes, 3 de agosto de 2026, siguiendo el ejemplo de Macará y Zapotillo, adoptarán medidas de hecho: plantones tanto en el Puente Internacional como frente a la Gobernación, en la ciudad de Loja.
‘No podemos esperar más’
“Más allá de esta semana no podemos esperar porque nuestras familias están perdiendo sus ingresos económicos (…), por ello nos vemos obligados a levantar la voz y solicitar que se reabra la frontera”, enfatiza el presidente del Gobierno Parroquial, al tiempo de informar que Jimbura se caracteriza por ser ganadera, productiva, comercial, turística, hoy en decadencia por el bloqueo total.
- VOZ
Al ser una parroquia fronteriza, el nivel de vida de todas las familias ha disminuido
Jorge Luis Jiménez Merino, dirigente parroquial