Más que un gol…

En las próximas semanas las calles estarán coloreadas de tricolor, las banderas flameando y los cánticos se oirán por todas partes; la fiebre del fútbol ha llegado, trascendiendo lo meramente deportivo como la mejor excusa, para reencontrarnos como sociedad; con la oportunidad que va más allá de los marcadores y redescubrir el arte perdido de la intercomunicación, en un tiempo que nos estimula al individualismo; hagamos que el fútbol nos conmemore que la alegría es más intensa cuando se multiplica, que la tristeza es más llevadera cuando se divide o que la comunicación verdadera, no se mide en megabytes, sino en la calidez de un grito compartido.

Una propuesta, para dejar el teléfono en el bolsillo durante 90 minutos y experimentar la afinidad tribal haciendo algo muy importante como, “hablar”. ¿De qué hablar cuando vemos fútbol?; de estrategias sí, pero también de lealtad, de esperanza, de injusticia y de épica; hablar de la vida misma, de ese penal fallido que se convierte en una metáfora de las segundas oportunidades y aprovechar que cuando un equipo juega, las barreras sociales se diluyen en una tribuna; el ejecutivo se sienta junto al obrero; un abuelo comparte su emoción con el nieto; y el vecino con quien apenas saludamos, se convierte en cómplice, apoyados en que cada partido no es solo un espectáculo; sino un ritual colectivo que nos obliga a mirar a los ojos del otro, celebrar con un abrazo o a consolar una derrota compartida.

Talia Guerrero Aguirre

talia.guerreroa@hotmail.com

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