El barrio El Rosal enfrenta una realidad que ya no puede seguir siendo ignorada por las autoridades ni asumida como normal por la ciudadanía. Las calles destruidas, el polvo constante, los problemas de alcantarillado, las obras inconclusas y las dificultades de movilidad han generado graves afectaciones sociales y económicas para las familias del sector. Lo que debía representar progreso terminó convirtiéndose en una fuente permanente de preocupación para sus habitantes.
A esta situación se suma la incertidumbre por la posible terminación del contrato de pavimentación ejecutado por la empresa SIMAR. Según información difundida públicamente, gran parte de los pagos correspondientes a la obra ya habrían sido realizados, mientras que actualmente existiría la intención de concluir el contrato por mutuo acuerdo con el Municipio de Loja. Esta posibilidad preocupa a los moradores, quienes temen que el barrio quede nuevamente abandonado y con trabajos sin finalizar.
También persisten cuestionamientos sobre los estudios hidrológicos y el manejo de las aguas lluvias y colectores que conectan distintos sectores de la ciudad. Si estas deficiencias técnicas no se corrigen oportunamente, El Rosal podría enfrentar en el futuro inundaciones, hundimientos y nuevos daños en su infraestructura vial. Además, la reciente escasez de combustible afectó el funcionamiento de la maquinaria pesada municipal, obligando a continuar ciertos trabajos de manera manual y provocando una nueva paralización parcial de las obras, lo que incrementó aún más el malestar ciudadano.
Frente a esta realidad, el Municipio tiene la obligación moral, técnica y administrativa de transparentar el estado actual del proyecto, establecer cronogramas claros y garantizar soluciones definitivas. Sin embargo, también es momento de reflexión para la comunidad. Ningún barrio podrá defender sus derechos si permanece dividido por intereses políticos o diferencias personales.
El Rosal necesita unidad, organización y participación ciudadana responsable. Solo mediante el diálogo, la transparencia y el compromiso colectivo será posible recuperar la dignidad y el desarrollo que este importante sector merece.
Mayra García Calle
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