Frente a la inseguridad que se vive en Ecuador, se requiere, entre otras urgencias, información verificada para contar con mínimas garantías y ejercer el derecho básico a la comunicación, que es la puerta a otras libertades, pero este derecho se aleja cuando el país se ubica entre los territorios críticos para la libertad de prensa, según el informe de 2026 de Reporteros Sin Fronteras (RSF). Ecuador descendió 31 puestos tras los asesinatos de los periodistas Darwin Duque y Patricio Aguilar, y se sitúa en la posición 125 de 180 países. El país ha perdido 57 posiciones en la clasificación mundial desde 2022, y se evidencia una crisis estructural.
La posición en la clasificación mundial de la libertad de prensa se debe a las afectaciones del crimen organizado, el conflicto interno y, fundamentalmente, al débil marco legal, es decir, al grado en el que los periodistas y los medios son libres de trabajar sin censura, sin restricciones excesivas de la libertad de expresión y las posibilidades de acceso a la información. Así, la debilidad institucional sumada al creciente fenómeno de la desinformación deriva en una ciudadanía confundida, disminuida en el ejercicio de sus derechos y conducida al deterioro de su nivel de vida.
Para superar esta dificultad se demanda seguridad jurídica, al igual que políticas públicas, pero también se necesita de la colaboración de los ciudadanos a través del diálogo y el compromiso cívico, sin que ello implique desconocer la responsabilidad del Estado. La cooperación, que es una característica básica del ser humano, es una vía para superar el caos. La colaboración en compartir información, en buscar transparencia en el sector público, en cumplir leyes orgánicas como las de comunicación, protección de datos personales o ciberseguridad permitirá más libertad para informar, para publicar sobre la base de la evidencia y será una manera de superar las debilidades que deterioran la libertad de prensa.
El avance hacia una información de calidad exige que el Estado cumpla sus obligaciones legales, que los medios defiendan su independencia y que los ciudadanos participen activamente en la construcción de transparencia.
Abel Suing
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