¿Pagaría usted por el arreglo de un auto si éste mantuviera después de la permanencia en el taller los mismos daños iniciales? ¿Reconocería los honorarios a un pintor de su casa si la mezcla estuviera mal hecha, dejara espacios sin pintar, utilizara tonalidades distintas en la fachada y fuera evidente que la pintura no iría a permanecer porque el número de «manos» utilizada fuera inferior a la necesaria? Entonces, ¿por qué pagan los padres por la educación, independientemente de la calidad educativa que reciben sus hijos, independientemente de que se cumplan o no los propósitos buscados? La escuela actual en muchos casos es profundamente irresponsable, ya que no se compromete ni garantiza nada. Cualquier falla en el proceso la traslada al alumno, a su familia o en el peor de los casos, a la sociedad. Los maestros universitarios responsabilizan del fracaso a los docentes de educación media.
Los maestros de bachillerato ubican el problema en los maestros de primaria. Los maestros, en su conjunto, culpan al MINEDEC. Si la función del maestro es enseñar, parece lógico que se evalúe su trabajo según la calidad lograda en su enseñanza y para ello, el mejor criterio sigue siendo los niveles de aprendizaje logrados por sus alumnos. Es por ello que resulta apenas natural que el pago salarial de un maestro se realice según los niveles de aprendizaje alcanzado por sus alumnos. Se torna claramente absurdo el modelo dominante en Ecuador de un escalafón docente en el cual los maestros ascienden por criterios de edad y cursos de ascenso. ¿Cómo puede ser posible que el pago a los maestros sea independiente de su función de enseñar? ¿Cómo puede ser posible que ganen lo mismo maestros de calidad y maestros deficientes, dado que ambos tienen el mismo tiempo en el magisterio? ¿Qué sentido tiene que todos los maestros reciban anualmente incrementos salariales similares independientemente de si su trabajo es excelente, regular o mediocre?
Cambio y fuera
Richard E. Ruiz O.
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