Algunas ideas esbozadas respecto EE.UU. -Venezuela

Es posible —y necesario— sostener varias ideas verdaderas al mismo tiempo, aunque incomoden a los relatos simples y reduccionistas.

Primero: es legítimo y fundado criticar a Estados Unidos cuando vulnera el derecho internacional. La legalidad no es selectiva ni depende de quién ejerza el poder. Ninguna potencia está por encima de las normas que dice defender.

Segundo: es igualmente legítimo afirmar que el régimen de Nicolás Maduro quebró el derecho interno venezolano, vació las instituciones y consolidó un golpe de Estado sostenido en el tiempo. No se trata de una “crisis política”, sino de una ruptura del orden democrático. Nunca democracia es sinónimo de elecciones.

Tercero: conviene ser intelectualmente honestos. Realismo politico. La prioridad de Estados Unidos no ha sido —ni es— la liberación del pueblo venezolano, sino la defensa de sus intereses geopolíticos y económicos respecto el petróleo. Confundir intereses con altruismo conduce a análisis ingenuos.

Cuarto: cualquier tiranía debe caer y ello no implica avalar automáticamente a quienes contribuyeron a su desenlace. El posible fin de un régimen autoritario es una buena noticia para los pueblos, incluso cuando el proceso esté atravesado por tensiones, contradicciones y actores con agendas propias.

Pensar con rigor exige escapar del maniqueísmo. Defender la democracia supone criticar los abusos, vengan de donde vengan, y sostener principios incluso cuando no coinciden con nuestras simpatías ideológicas. Solo así la reflexión pública deja de ser propaganda y se convierte en responsabilidad.

Pablo Ruiz Aguirre

pabloruizaguirre@gmail.com

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