El año que iniciamos tiene algunas particularidades que debemos señalar o realidades que no iniciarán con el año nuevo, sino que tienen su génesis en las acciones y los acontecimientos que hemos protagonizado en el año que acaba de concluir. Este será un año de enormes contradicciones, pues mientras experimentamos una crisis financiera en la microeconomía, el despilfarro financiero producto de la corrupción será una constante en la contratación pública.
El próximo mes los ecuatorianos seremos convocados a las elecciones de 2027 para escoger a los administradores de los gobiernos seccionales y, lo más peligroso… elegir a los integrantes del CPCCS, la entidad más politiquera y corrupta del Ecuador. Tres grupos se disputan con claridad el mapa electoral: una RC dividida por la carencia de filosofía y una dosis de populismo y corrupción que han debilitado su estructura y liderazgo; la derecha ecuatoriana reagrupada alrededor de ADN, con viejas figuras para intentar recuperar el espacio político perdido; y, una tercera fuerza PK que, luego de su contaminación correísta con Iza a la cabeza, tratará de limpiar su nombre y buscar el norte perdido; el saldo -que es mínimo- será para los oportunistas, los reciclados de todos los partidos políticos que, buscarán crear la tercera vía.
La crisis financiera del país no afectará a ninguno de los tres grupos mencionados, pues las elecciones que se avecinan no permiten que se reduzca la inversión publicitaria, el primero, por reafirmar su posicionamiento en el electorado y seguir intentando obtener impunidad para el retorno de sus sentenciados y prófugos de la justicia. ADN sin norte ni liderazgo se aferrará al poder y sostener un estado dadivoso que los mantenga vigentes hasta febrero de 2027. Ergo, si el gobierno no encuentra un liderazgo firme y un cambio de norte a su política gubernamental, el país seguirá volando a cielo abierto con piloto automático y sin rumbo cierto.
En lo económico, negros nubarrones circundan el firmamento ecuatoriano, altas tasas de desempleo, baja producción agrícola, nula inversión extranjera, una balanza de pagos negativa, drástica disminución de la inversión pública y una disminución constante de la producción petrolera, son indicadores previsibles que no los podremos detener, pues el impacto de la crisis financiera pulverizará la economía ecuatoriana, todo esto en medio de una posible sequía que nos alcanzará con un parque energético repotenciado de corrupción y no de energía; para que esto cambie les deseamos: …buen viento… y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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