Breve evaluación del mes de enero

Como un pestañear ha pasado el mes de enero. Se han ido los 31 días quizá sin sentirlos, aunque en su recorrido, han dejado algunas lecturas que estimo necesarias recordarlas, porque han dejado algunas secuelas que incomodan.

Primero lo de la campaña política que, dadas las limitaciones por la pandemia, se ha realizado con acato y desacato a las normas previstas por el COE. La mayoría de los 16 candidatos rindieron su examen público por tres ocasiones, en los debates organizados. Pienso que varios de ellos perdieron el año de manera directa, sin opción a supletorio; otros se defendieron sin brillar como se esperaba. Llovieron las ofertas: muy pocas ceñidas a la realidad,  otras populistas, solamente para engañar al electorado.

A nivel de provincia de Loja, a los candidatos a asambleístas, casi no se los conoce. Lamentablemente faltó que se organice algún debate con la participación del primero de cada lista. Habría sido importante conocer sus propuestas y, sobre todo, su nivel de preparación académica.

En segundo lugar, el lío que se armaron el CNE y el TCE. Se supone que son dos organismos que se complementan en la función de inscripción y preparación del evento electoral. Agrias contradicciones, sobre todo generadas por el Contencioso Electoral, impidieron que el Consejo Nacional Electoral pueda cumplir con eficiencia su trabajo. Con decir que, en esta primera vuelta, caso atípico, no se votará por parlamentarios andinos (ni falta que hacen) porque no se logró su inscripción legal por haber algún recurso en marcha en el Contencioso.

Tercero, lo de la vacuna contra el Covid. Con bombos y platillos fueron recibidas las apenas 8 mil vacunas de las 86 mil ofrecidas. Sobre su aplicación, que hasta el momento no llegan ni a mil ecuatorianos, ya se han hecho una serie de cuestionamientos porque, hasta en este asunto que es tan serio, también se denotan actos de corrupción.

Febrero nos recibe con las elecciones que se realizarán el domingo 7. Ojalá prime nuestra madurez política para tomas las mejores decisiones. La suerte del Ecuador está en nuestras manos.

Darío Granda Astudillo

dargranda@gmail.com