El reclamo de los ciudadanos por la ausencia del servicio de agua potable es una constante en los medios locales de comunicación durante el último año. Se pide información sobre los cortes, campañas de sensibilización y transparencia en las medidas de compensación, como las rutas de las cisternas.
En tiempo de inteligencia artificial generativa, cuando la conectividad a Internet se debate como un emergente servicio básico, la deficiencia en los abastecimientos y tratamiento de las aguas sigue condicionando la vida de los lojanos.
Sumando los perjuicios a las familias, las tareas inconcusas y los precios que se deben pagar para conseguir canecas con agua, podría ocurrir que es conveniente y rentable una inversión pública mayor, apoyada por todos los habitantes del cantón para renovar el sistema de provisión del líquido vital.
Sin embargo, no se proponen espacios públicos de comunicación, de participación, de debate para establecer acuerdos mínimos, aportes y compromisos de las partes involucradas para solucionar esta dificultad.
Hay muchos canales de información, pero no de diálogo. La comunicación tiene doble vía, es consenso a partir de conocer y comprender los puntos de vista de los interlocutores. Los mensajes en las redes sociales, las participaciones en las radios, los comunicados en los periódicos o los boletines de las oficinas de relaciones públicas son insumos para construir un diálogo que alguien debe liderar. Se espera que sea el cabildo quien tome la iniciativa de guiar las voces ciudadanas, pero también pueden hacerlo los vecinos o los presidentes de cada barrio. Demorar las conversaciones para diseñar un plan de intervención solo tardará el progreso y las oportunidades de bienestar.
Abel Suing
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