La ética al revés

Según el diccionario de la lengua española, tramposo es el “embustero y el petardista que hace trampas en el juego, en su trabajo y en todo valiéndose de argucias en beneficio propio”.

Lamentablemente está actitud que antes era una inmoralidad; ahora curiosamente se ha convertido en una actitud que muchas personas, con las excepciones de rigor, justifican como moral, contradiciendo los principios morales y éticos comúnmente aceptados por la sociedad.

En este entorno como el que vivimos hoy, lo que ayer era considerado trampa e inmoralidad, hoy se celebra como astucia y se disfraza de virtud. Estamos inmersos en una cultura contaminada donde ya no importa hacer lo correcto, sino simplemente obtener resultados triunfar a cualquier precio. La honradez en este paisaje torcido, se ve como ingenuidad; y al que obra  con rectitud muchos lo llaman gil;… “ el que revende con sobreprecio es llamado emprendedor “; “el político que robó, pero que inauguró obras es reelecto; el que logra metas aunque sea rompiendo reglas  es remplazado y el que cumple las reglas es desechado ; el que vende productos con falsas promesas  es el que ha negociado realizando un buen juego del mercado; los que falsean sus logros y “belleza «en redes sociales son aplaudidos y halagados, ignorando su verdadera autenticidad e identidad; el alumno que humilla al maestro, es aplaudido; y, el que irrespeta a los mayores, en lugar de ser corregido, es alabado.

Frente a estas verdades que están allí y se han vuelto invisibles ante las nuevas formas de pensar y obrar, no debemos quedarnos callados por miedo a opinar. Hay que combatirla con la verdad, el ejemplo, la educación y la responsabilidad colectiva.

Jaime Guzmán R.

jaimeantonio07@hotmail.ec

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