Seguimos sin celebrar

Muchas veces se ve al 8m como un festejo en honor a las mujeres, como los seres más sublimes del mundo, debemos desmitificar estos hechos para que podamos darles a nuestras mujeres la valía necesaria en el desarrollo de los acontecimientos diarios, en donde las mujeres como sujetos de derechos seamos reconocidas.

Desde niñas nos enseñan a cuidarnos de absolutamente todo, como nos vestimos, a qué hora caminamos, con quien nos vemos, a donde vamos, que tomamos, a quien le hablamos, vivimos en una eterna tensión por miedo a no saber cómo podría salir todo.

Es imprescindible mirar un 8M como un todo, en donde la explotación laboral femenina no sea bien vista, que los derechos políticos no sean pisoteados, que las desempleadas encuentren condiciones dignas, que ser madres solas no sea un acto de “valentía” sino de cuestionamientos de las paternidades no aplicadas, en donde la lucha de género sea con conciencia de clase.

 Es por ello, que con énfasis debemos conmemorar las luchas de quienes ya no están y lo dieron todo, gritar a viva voz los derechos conquistados por todas las compañeras a lo largo de la historia para que ninguna podamos olvidarlos, señalar con firmeza lo que está escrito y no se nos cumple, sensibilizar a nuestras familias y/o amigos, conocidos sobre la igualdad de género y denunciar los abusos de aquellos que nos quieren callar.

Las mujeres ecuatorianas a lo largo de la historia hemos luchado con la violencia machista, en su gran mayoría en los espacios de poder y decisión, porque se ha entendido que el poder es cosa de “hombres”, en donde este criterio ha sido usado está a para dejar detrás a grandes figuras femeninas, muchas veces mejores que sus duplas.

En los últimos años los movimientos feministas en América latina ha tomado la fuerza necesaria para ser la voz de una cultura de paz e igualdad, dando pasos gigantes en temas de derechos sexuales y reproductivos, libertad de expresión y una búsqueda incesante de vivir una vida libre de violencia, ya que los números aún son alarmantes, el boletín presentado por el CJ detalla que, entre agosto de 2023 a octubre de 2024, se produjeron 1072 muertes de mujeres, entre femicidios y otro tipo de muertes violentas.

En remembranza a todo esto, debemos caminar por las que no están, por las que lucharon, luchan y por las que aún tienen miedo de luchar, por cada una de las mujeres, ¡debemos gritar que nadie nunca más nos callará! ¡Que 8M, sean todos los días!

Verónica Capelo N.

verogcapeln@gmail.com

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