La romería de la Virgen María, en la advocación del Cisne, es tradición e identidad de los ecuatorianos, se celebra entre el 17 y el 20 de agosto, desde el Cisne a Loja, e inicia un periodo de conmemoración en torno a la Natividad de Nuestra Señora que ocurre el 8 de septiembre, según el calendario del santoral cristiano.
Fidelidad y confianza motivan un modelo de comunicación en la práctica católica. El día de la romería los medios de información y las redes sociales transmiten mensajes de amor en formatos plurales, son las voces y expresiones populares multiplicadas en narrativas expandidas y trasmedias. Así, la comunidad se apropia de las tecnologías para reconocerse y mantener lazos, indistintamente de los lugares donde residan, en una región caracterizada por históricos y masivos movimientos migratorios.
Pero además confluyen personas de distintos perfiles socioeconómicos, orígenes geográficos, edades, géneros, ocupaciones y un etcétera de características que coinciden en sus derechos, también en la libertad de pensamiento porque la fe católica es parte de las formas, señas y esencias del ser ecuatoriano.
Vale decir que tanto víctimas como victimarios recurren a María en busca de paz. Aquellos que reconocen sus faltas, tal vez aspiran a corregir, y procuran integrarse para alcanzar redención. Se presenta entonces un espacio para el diálogo, para una comunicación mediada por valores y cultura.
Otras instituciones han fallado en pacificar al Ecuador y lograr un progreso sostenible. Podría suceder que las pláticas originadas en y desde la fe, en torno a las familias, encierren claves para precautelar la vida de quienes habitan en esta región de América Latina.
Abel Suing
arsuing@utpl.edu.ec