El valor de la perseverancia

Ubiquémonos en la rutina del día a día, hombres y mujeres posponiendo cinco minutos más la alarma, un día ajetreado, madrugar por el trabajo, los niños, el desayuno, se cumple el mes de renta, es lunes donde justamente llueve y la ducha se averió, te dejó el bus, o tu auto definitivamente expiró.

Ante esta situación varias personas, entre ellas, quienes se presume carecen de inteligencia emocional, optarían por autosabotearse con palabras como “que salado que soy” “porqué me pasa esto a mí” o en su peor momento, reprochar las vivencias acontecidas a Dios como principal responsable; “porqué a mí, no me castigues así Diosito” etc.

Este artículo te propone el valor de la perseverancia, yo te lo indico; los seres humanos transmitimos diferentes intensidades de energía, esta energía, es lo que llamamos felicidad y/o amargura; aunque no lo creas, se transmite entre personas, proviene de nuestra capacidad para aceptar la realidad del día a día y la amargura emana de la falta de voluntad para valorar lo que tenemos y evitar quejarnos por lo que quisiéramos tener. Entonces, la autora menciona que, en ambos casos la energía necesita de un valor ideal que proviene de la educación emocional, la perseverancia. Por ejemplo, si tú eres feliz, quizá, porque estás ahorrando para comprar tu casita, o lograste graduarte, pues toda esa recompensa (el obtener tu casita propia, la graduación) proviene de perseverar.

En la realidad, para que las cosas ocurran, siempre estás perseverando y repartiendo a los tuyos energía. Ahora bien, es importante reconocer en nosotros el tipo de energía que queremos transmitir, pues, transmutar la energía negativa a positiva es ganar.

La perseverancia, es el super poder que tenemos para cumplir los sueños.

María del Cisne León Cordero

cisneleon@outlook.com

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *