
Para la historia lojana resulta un hito fundamental la fundación de su universidad pública. La academia lojana acompañó, con mayor y menor intensidad, las grandes transformaciones de la ciudad y la sociedad lojana. Quienes enfrentaron los grandes desafíos históricos de la lojanidad fueron hijos e hijas que se nutrieron de los debates nacidos en su claustro. Desde su fundación hay un itinerario que resulta imprescindible estudiar, para dar cuenta de los movimientos internos que se han dado en las formas de abordar sus estudios. A primera vista, podemos dar cuenta que la voz de la única universidad pública de la ciudad ha perdido resonancia, y la capacidad de plantear reflexiones profundas no solo sobre el desarrollo y el progreso de Loja, sino sobre las condiciones en que la recoleta ciudad de antes ha ido imbricándose con los nuevos desafíos de los tiempos, con los nuevos ritmos de la globalización.
El grado de especialización de la universidad en general provoca esas escisiones con la realidad. Es una división no siempre saludable ni para la política ni para la ciencia, aun cuando parezcan esferas sin posibilidad de entrecruzamientos. La preferencia por los saberes técnicos, mecánicos, tecnológicos, aíslan los intereses comunes de la discusión social y política. La universidad lojana en sus inicios, fue un centro de producción de pensamiento, de crítica de las condiciones sociales de existencia, de ahí se explica que muchos de sus jóvenes estudiantes, se convirtieron en el tiempo, personajes con voz y capacidad de incidir en lo que nos incumbe a todos.
Parcelar el conocimiento puede resultar útil para un grado de mayor especificidad, pero es pernicioso en la medida que no está teniendo presencia en la vida cotidiana de la gente.
Pablo Vivanco Ordóñez
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