
Señor Daniel Roy Gilcrist Noboa Azin, presidente electo del Ecuador, bien venido a la lucha diaria de los simples mortales. El cincuenta y uno por ciento de los ecuatorianos le confiamos con nuestro voto, la autoridad suficiente para llevarnos por el camino del cambio. ¡No nos defraude!
Le escribo desde esta “patria chica”, inmensa como el cielo que nos cobija, Loja. Tierra desconocida, no por ignorancia cultural sino por desidia, cosa común en el quemeimportismo de casi todos los gobiernos que solo llegan por afán de poder. Temieron visitarnos, enviándonos emisarios con caramelitos Miel de Abeja para endulzar nuestra desdicha de ser la Centinela de la Patria. Talvez nunca pensaron que teníamos necesidades urgentes y si lo hicieron, se los guardaron en el bolsillo de los discursos politiqueros para la siguiente campaña electoral.
Somos un pueblo hundido en las profundidades del olvido, traicionado por los falsos mesías que vinieron a adormecernos con sus cantos. Nosotros también somos culpables, no hay autoridades, ni ciudadanos que enarbolen la antorcha cívica y el grito por nuestros derechos, estamos dormidos en la gloria de nuestros antepasados y esperando por el salvador.
¡Haga la diferencia! Señor Presidente, venga, conózcanos, también podemos festejar juntos con Moscato, Pizza y Faina con puro corazón lojano.
Señor Noboa, sea el patriota que la pueblo espera, queremos reverenciarle por sus actos de buena fe y no repudiarle.
Jaime Vinicio Meneses Aguirre