Cambio cultural

Cuenta un ciudadano que, hace muchos años, cuando estaba al servicio de una institución privada- como si fuera ayer- un compañero de trabajo le decía:

-Querido amigo, me temo que lo que tú presentías ha sucedido. Nuestro jefe se ha enterado de tú lucha contra la corrupción existente en la Empresa y ha decidido terminar la relación laboral que mantenías. Lo siento mucho por ti, pero trata de tomarlo con calma. Yo se que esto te afectara económicamente y psicológicamente, supongo. Pero si no te dejas arrastrar por los nervios, comprenderás que es un asunto que se puede superar encontrando otro empleo.

A nuestro personaje de la historia que hoy narramos, le causo un golpe terrible al recibir la noticia y se enfureció.

-¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Cálmese! ¡Trate de olvidar!, le susurraban los demás compañeros.

Este acontecimiento, deja en claro el poder que tienen las mafias de la corrupción, problema grave que, entre otros como el narcotráfico, los niéveles bajos de educación y la delincuencia, puede que se haya constituido en la mayor amenaza del mundo.

La causa principal de este fenómeno, no es otra cosa que la voracidad de acumular dinero a como de lugar, sin importar mucho la línea a seguirse. Sé que las normas coercitivas y otras pueden ayudar a frenar esta situación, pero la única alternativa real- pienso- para que se cumpla este ciclo es la educación. Para ello se requiere un cambio en los sistemas educativos y en el hogar, donde se instruya a la juventud con normas que modifiquen su forma de pensar y ver las cosas de distinta manera a la que nos han acostumbrado. Para ello, lo primero de lo primero hay que meter en la cabeza de nuestros jóvenes a vivir con sencillez: sin esperar vivir en un barrio de lujo; sin pedir préstamos exorbitantes para aladear que tenemos plata y los otros no; sin pretender conducir autos y trajes de lujo; y, sobre todo y ante todo que estudien para servir y no solo para lucrar desmedidamente.

Jaime A. Guzmán R.

jaimeantonio07@hotmail.es

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