Llevaba 17 años en las filas policiales hasta que, el 3 de marzo de 2023, fue cesada. Sufrió un accidente que la dejó con una discapacidad intelectual del 80%. Madre solicita una pensión jubilar.

El sueño de Johana Alexandra Ayala Jaramillo, con grado de sargento segundo de la Policía, tras dejar las filas policiales, fue crear su propio establecimiento educativo y así ejercer su otra profesión: parvularia; pero hoy todo aquello quedó en nada porque un accidente de tránsito, mientras cumplía un mandato de la Policía Nacional, la dejó con una discapacidad del 80% y, desde marzo de 2023, cesada de la entidad uniformada.
Una destacada estudiante
La madre de la uniformada, Rosa Beatriz Jaramillo Solórzano, oriunda de esta ciudad, pide justicia porque a su hija se la ha dejado en completa indefensión. Sus estudios primarios los cursó en la escuela Mater Dei, luego en la ‘Alonso de Mercadillo’, donde, dadas sus buenas calificaciones, fue escolta del Pabellón Nacional; los secundarios, en el colegio La Inmaculada. Allí se graduó.
Posteriormente se sintió atraída por la profesión de policía y fue su madre quien la apoyó para que ingresara a la Escuela, en Quito, hasta que, en 2006, se graduó con honores, recibiendo el reconocimiento de las autoridades, luego pasó a laborar en Migración hasta que, tras conocerse con su actual esposo, viajó a Ibarra, donde trabajó en el Departamento de Violencia Intrafamiliar y posteriormente en la Policía Comunitaria, regresando a Violencia Intrafamiliar.
Mientras trabajaba en Violencia Comunitaria llegó un memorándum de la Policía Nacional, de Quito, donde se pedía a todos los uniformados devolver un 50% de la munición entregada a ellos. En ese entonces, del 2 al 16 de agosto de 2018, según cuenta su madre, estuvo con licencia médica, sin embargo, dada su responsabilidad y para evitar un llamado de atención de sus superiores, fue a hacerlo en vista que el plazo vencía el 15 de agosto.
Disposición de devolver las municiones
“Sus compañeros no le indicaron que ella no debía devolver ese momento por su descanso médico y, entonces, cumplió con la orden, incluso uno de los compañeros le indicó que bajara para que le elaboraran el acta de recepción de la munición”, manifiesta la madre.
El momento que se dirigía a cumplir la disposición de la Policía Nacional, el 15 de agosto de 2018, alrededor de las 15:00, cuando cruzaba la calle, en Ibarra, un taxi la atropelló, golpeándola fuertemente en la cabeza, lo cual la dejó inconsciente, trasladándola al Hospital de la Policía, en Quito, pero no mejoró y uno de los médicos pidió a la madre que la desconectara porque no viviría. Rosa Beatriz Jaramillo no autorizó.
Más de un mes permaneció en Cuidados Intensivos “luchando por su vida”, dice su madre, hasta que la trasladaron a piso donde permaneció, igualmente, más de un mes, para finalmente darle el alta, pero su condición de salud continuaba siendo crítica: usaba pañales, sonda, sufría de ataques epilépticos, entre otros males, “casi en estado parapléjico” hasta que con las terapias recibidas fue mejorando físicamente, pero quedó con la discapacidad intelectual del 80%.
Cuidados permanentes
“Los cuidados de mi hija son las 24 horas del día”, expresa Rosa Beatriz Jaramillo, quien reside en Ibarra, al tiempo de señalar que la curación demandó de cuantiosos gastos. Johana Alexandra, hoy de 36 años de edad y madre de dos hijos, recuerda únicamente hasta el día del percance, luego su mente no evoca nada. Las terapias son constantes, tanto en centros de apoyo como en el domicilio.
Cabe destacar que cuando sufrió el accidente llevaba en la entidad laborando 12 años y, a lo largo de estos cinco años, luego del accidente, ha venido con reposos por su situación de salud hasta que, el 3 de marzo de 2023, tras 17 años de trabajo, la Policía Nacional, vía oficio, la notifica con la cesación de funciones por discapacidad, cuya disposición fue apelada por la familia.
Rosa Beatriz Jaramillo, en este contexto, pide al Ministerio del Interior y a la Policía Nacional no dejarla en la indefensión, revisando la decisión y fijándole una pensión jubilar. Desde ahora indica que acudirá a todas las instancias y entidades como Derechos Humanos, las agrupaciones de personas con discapacidad a escala nacional. “Están atendando, incluso, contra la Ley de Discapacidades”, precisa.
La Policía Nacional no da respuesta a pedido
Acota que los pedidos planteados no han sido atendidos por las autoridades y que sobre la base de ello reitera que sea reconsiderada la cesación de funciones y que se le asigne el incentivo jubilar porque, según precisa, necesita de recursos económicos para continuar con los tratamientos médicos. Asimismo, cuenta que el caso de su hija es el primero que se da en las filas policiales. Para cualquier información pone al alcance de la ciudadanía su contacto 0984834774.
VOZ
“Espero que ningún otro miembro de la Policía Nacional sufra el problema de mi hija”,
Rosa Beatriz Jaramillo Solórzano, madre de Johana Alexandra Ayala Jaramillo
PARA SABER
Cuenta con una licenciatura en Educación Parvularia y por ello su anhelo fue constituir un centro infantil.