
Es inevitable, se nos viene el momento cero, crucial para nuestro destino democrático por lo que acontece con un nivel de inseguridad crudo y avasallante, sumado a un proceso recesivo de nuestra economía, es por ello que votar en estos momento no es cualquier acto, se requiere de sabiduría y criterio, ¿Cómo? Haciendo bien el deber, estudiando a los postulantes desde la base de sus propuestas conjugadas con la planificación, el presupuesto y liderazgo para la toma de decisiones como un Presidente de la República, Ejecutivo y Administrador de la Nación.
Hazte interrogantes tú mismo, no busques que otros te hagan el trabajo y digan cual es el mejor postulante actuando de forma insensata. Por ello pregúntate: ¿Viene de un proceso de formación política?, ¿tiene una ideología política?, ¿ha participado de forma activa en algún movimiento?, ¿ha estado defendiendo intereses sociales?, ¿maneja un discurso coherente?, ¿tiene capacidad de discernir problemáticas y conciliar? De no ser así, es un populista, camisetero, cuentero, tarimero, títere de otros, un mesías sin visión alguna, que desde ya piensa en usufructuar del estado dejando de lado las razones del porque fue elegido. Preocupante lo que acontece, duro pensar que las generaciones jóvenes no ponen empeño y no les interesa un ápice, duro pensar que existen personas apasionadas y siegas al defender personajes con actos indefendibles, duro pensar que si lees este escrito dejes pasar las intenciones de participar activamente reclamando tus derechos, duro pensar que lo que acontece desafortunadamente a otros no ocurrirá a ti ni a tu familia, duro pensar que para cuando estemos cocinados como la fábula de la rana y el agua caliente, quieras reaccionar. Únicamente una sugerencia ¡Piensa, luego existe! en este tu deber democrático que define tu futuro.
Paul Cueva Luzuriaga