Querida humanidad…

Hoy quiero compartirles una perspectiva, que puede ayudar a entender el propósito de nuestra existencia en este mundo; puesto que a menudo, solemos enfrentarnos con la búsqueda de la perfección en muchos aspectos de la vida, incluyendo el amor y muchas de las veces nos frustramos en el empeño.

“Querido humano entendiste mal, no viniste para perfeccionar el amor incondicional de allá es de dónde vienes y allá es a donde volverás; estas aquí para aprender sobre el amor personal, universal, complicado, alocado, fragmentado, transpirado, entero; el amor inspirado en la divinidad, el amor demostrando su belleza, el amor que no necesita ningún otro adjetivo, el que no requiere modificadores, ni perfección, que solo pide que lo muestres y des lo mejor de ti, que estés presente y te sientas pleno, que brilles, que vueles, que rías, que llores y te recuperes”. Sin olvidar además, que la vida está llena de oportunidades para mejorar y aprender lecciones valiosas, en cada encuentro, desafío o relación que vivamos, siempre hay algo que enseñarnos; hasta en el amor incondicional, que si bien podemos aspirar a cultivarlo como virtud, no debemos sentirnos abrumados si no. por la idea de no ser perfectos y darle más importancia a comprender las imperfecciones, aceptando nuestra naturaleza de aprendices, con la oportunidad de reconocer las valías, que poseemos dignas de un gran amor y celebrar cuando sepamos amar sincera y desinteresadamente. Con cariño para ustedes de quien desea, que sigan aprendiendo bien siempre.

Talía Guerrero Aguirre

talia.guerreroa@hotmail.com

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