Parece una broma críptica la decisión del presidente Lasso, pero es real. Ahora el común de los ecuatorianos podremos portar armas de fuego, con sólo superar 6 pasos, que tienen que ver con la edad del portador, su salud mental, la habilidad para el manejo de armas, no registrar líos con la justicia (sentencia ejecutoriada), no tener antecedentes de violencia de género y de la familia, superar un examen toxicológico que compruebe cierta abstinencia al consumo de drogas y alcohol y otros que determinen las autoridades competentes.
En Estados Unidos es legal el uso de armas desde 1791, es así que el 44% de estadounidenses poseen un arma de fuego en su hogar, pero también, tienen la tasa más alta de asesinatos y de suicidios con armas de fuego del mundo. Expertos han realizado análisis entre varios países cuyos ciudadanos pueden acceder a armas, comparando dos variables: la tasa de homicidios con armas y la tasa de posesión de armas, dando como resultado que el acceso a armas de fuego incrementa el número de homicidios.
Ecuador, un país con alto nivel de corrupción, con pobreza extrema, con altas tasas de desempleo, con necesidades insatisfechas; en donde, según la organización Transparencia Internacional, el sector público posee un elevado nivel de corrupción, porque conseguir documentos “por debajo de la mesa” es relativamente fácil.
Con tantos problemas sin solucionar y una débil institucionalidad, es evidente que en Ecuador no estamos preparados para portar armas de fuego.
Benjamín Ludeña Guamán
benjamin.ludena@gmail.com