Pesar por el fallecimiento de exdocente de la UEF La Dolorosa

Excompañeros lo recuerdan como un gran ser humano, amigo y profesional. Gozaba de los beneficios de la jubilación.

La capilla ardiente del formador de juventudes se levantó en la Funeraria Sueño Eterno y posteriormente fue conducido a Gonzanamá, su ciudad natal.
La capilla ardiente del formador de juventudes se levantó en la Funeraria Sueño Eterno y posteriormente fue conducido a Gonzanamá, su ciudad natal.

Pesar originó en sus familiares, amigos, allegados, excompañeros y exalumnos de la Unidad Educativa Fiscomisional (UEF) La Dolorosa, de la ciudad de Loja, el fallecimiento del connotado docente, Ruperto Joaquín Acaro Briceño, a la edad de 70 años.

Docente de Lengua y Literatura

Nació en el cantón Gonzanamá, de la provincia de Loja, el 10 de junio de 1952. Allí compartió recuerdos junto a sus padres y hermanos. Sus estudios primarios los cursó en la escuela Lautaro Loaiza, de su ciudad de origen; los secundarios, en la Unidad Educativa Vicente Anda Aguirre, de la ciudad de Loja, y los superiores, en la Universidad Nacional de Loja (UNL), donde obtuvo el título de licenciado en Ciencias de la Educación, especialidad Lengua y Literatura.

Se desempeñó como docente en la Unidad Educativa Fiscomisional La Dolorosa, donde formó a varias generaciones de estudiantes que, pese al tiempo transcurrido, le guardaron respeto, cariño y agradecimiento por las enseñanzas que les impartió en el aula.

Contrajo matrimonio con Martha Montaño, con quien procreó a Ibeth Acaro Montaño. Los restos mortales del educador y formador de juventudes, Ruperto Joaquín Acaro Briceño, fueron velados en la Funeraria Sueño Eterno, donde se celebró la misa de cuerpo presente este domingo 16 de octubre de 2022, a las 13:00, y luego su cuerpo fue trasladado hacia su tierra natal, Gonzanamá, para su inhumación.

Expresiones de dolor

Excompañeros de trabajo lamentan su partida y también dan cuenta de su don de gentes. Jaime Veintimilla Jaramillo dice que lo conoció desde su juventud como colaborador dentro de varios servicios en ‘La Dolorosa’, bajo la rectoría de Monseñor Ángel Rogelio Loaiza Serrano, para luego convertirse en docente, hasta su jubilación. “Quienes le tratamos sabemos de su valía como ser humano y profesional”.

El vicerrector del establecimiento, Patricio Espinoza, manifiesta que ‘La Dolorosa’ está de luto, tras el deceso de Ruperto Joaquín Acaro, así como lo califica de “amigo y compañero, excelente ser humano, padre ejemplar, esposo amantísimo, formador de juventudes…”.

Carlos Eduardo García Torres, exfuncionario del plantel, expresa, por su parte, que tuvo la oportunidad de trabajar junto al hoy decesado durante varios años y de compartir numerosas anécdotas. “Me ayudó en muchas y decisivas ocasiones…”.

PARA SABER

Estudió en la UNL donde obtuvo el título de licenciado en Ciencias de la Educación, especialidad Lengua y Literatura.

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