Hoy más que nunca los lojanos necesitamos que el arte de hacer reír, el arte de arrancar una sonrisa, con la virtud de combatir la tristeza para que aparezca la alegría, sea tomado en cuenta en el Festival Internacional de Artes Vivas. Porque un festival sin el arte del humor, es un festival muerto.
Reír de buena gana, con talentosos humoristas, sirve para espantar nuestras preocupaciones, apaciguar confrontaciones y hacernos sentir vivos. Humoristas, no necesariamente payasos, porque de aquellos hay una mayoría en la Asamblea Nacional.
Cómo no estar preocupados con la permanente metida de pata del Gobierno que está basculando su aceptación hacia abajo. Y si en la consulta popular no logra sacarle agua al coco y empata su popularidad con el peligroso declive de la Asamblea Nacional ¡nos jodimos! Qué decir de la justicia que sigue siendo uno de los trofeos más codiciados de los políticos. Entre más corrupción más apetecida. Hay partidos políticos que tienen amplia experiencia, y con tal cantidad de rabos de paja y expedientes como para empapelar la Fiscalía y los Tribunales. Por eso buscan el reacomodo de la justicia ¡para qué! Como dijo Aristóteles “Solo sé que no sé nada”.
En nuestro caso es necesario el humor porque disimula el olvido permanente del MTOP, que hoy para estar a tono con el tema viral, mantiene a la vialidad de Loja como si estuviera padeciendo la “viruela del mono”. Ante la indiferencia de las autoridades, ¿qué nos queda? ¿fruncirnos o sonreír? Protestar, reclamar o exigir, es mala palabra en Loja.
La alegría, el humor, no llega por decreto, alguien debe ayudarnos en la noble tarea de convocarnos a compartirla con los privilegiados que tienen el don del humor. Vale la pena entonces recordar a los organizadores del Festival allá en Quito, que el humor también es arte; y que en las Artes Vivas de Loja viva el Arte del humor.
Adolfo Coronel Illescas