De la crisis institucional del Ecuador

Desde hace algunos años Ecuador ha entrado en la era política de los chivos expiatorios. En el país no hay un solo responsable de las diversas crisis que se presentan. Los culpables siempre son “los otros”. Los gobiernos anteriores, correistas, protestantes, el presidente, los ministros…etc. Nunca aparece un “yo soy el responsable”.

Hace unos días el CAL admitió la solicitud de juicio político en contra de Patricio Carrillo por su accionar durante el último paro. Guillermo Lasso salió en su defensa, diciendo que “El país entero reconoce el trabajo de… Carrillo”. Lamentablemente para el presidente, él ha perdido legitimidad para hablar por todo el país. Según Paulina Recalde, directora de Perfiles de Opinión, la aprobación de Lasso está en un 17%. Como era de esperarse, Lasso ya comenzó a buscar culpables ajenos a su gobierno para futuras crisis. Amenazó a asambleístas que no respalden a Carrillo y por último mencionó que “ellos serán los responsables de las consecuencias”.

El que Carrillo y el gobierno se hagan responsables de su accionar durante el paro, sin duda, es positivo. Sin embargo, la Asamblea Nacional cuenta con una aprobación del 7%. Todos sus juegos políticos con sus presidencias, sus partidos rebeldes y sus grabaciones filtradas también le ha costado su legitimidad a la Asamblea.

Lo que estos números reflejan es que hay una brecha gigantesca entre los puestos que toman decisiones políticas y los ciudadanos. El Estado y sus poderes necesitan ser legítimos para que su accionar sea efectivo, pero la Presidencia y la Asamblea no tienen dicha legitimidad. Evidentemente Guillermo Lasso no representa al país, pero tampoco lo hacen los asambleístas (generalizando). En este escenario no es sorpresa que las personas quieran tomarse las calles para representarse a sí mismas. 

Alex Samaniego

alsv@hotmail.es

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