Llegó la hora de sembrar, de mirar el horizonte con esperanza e ilusión, no hay tiempo para la sorna y el vituperio mordaz, es tiempo de construir, de surcar los campos con la simiente nueva; es tiempo de vivir, de compartir el pensamiento fresco de los obreros del saber que bregan sin cesar por un cambio verdadero.
Atrás quedó el rezago de los politicastros del ayer, sus acciones virulentas y sus despojos de inmoralidad, se diluyen en la podredumbre de su mendicidad intelectual. Ahora los campos se verán frescos y radiantes; si ayer surcamos los mares para alcanzar el puerto libertario, surquemos también las praderas y los valles para dejar una simiente nueva, la sabia fecunda de la esperanza ciudadana.
¡Vamos a sembrar! A llenar los campos de nuevos saucedales, a disfrutar de la mágica luz que nos ofrece un arupo en primavera, no volteemos nuestra mirada hacia el pasado, para confundir nuestros ideales con el lastre de la mentira y la opresión. Pensemos en la gente joven en mujeres y hombres que desean cambiar esta forma oprobiosa de hacer politiquería… por un trabajo nuevo, progresista y esperanzador.
Es tiempo de sembrar en el corazón de los lojanos, el júbilo y el alborozo de sentirnos libertarios; la emoción inconmensurable por haber desatado las amarras esclavistas de un pasado excluyente. Vamos con prisa a sembrar, a proyectar la ilusión de una cosecha abundante en las manos transparentes y limpias de las nuevas generaciones; para que esto suceda les deseamos: …buen viento …y buena mar.
Lenin Paladines Salvador
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