El quererse a uno mismo, se ha considerado muchas veces como un acto de narcicismo o egocentrismo, siendo únicamente una condición del ser humano, con una función integral en nuestro desarrollo personal, ligada al entendimiento con la sociedad y pudiendo ser utilizada como herramienta, para sacar al “YO”, perdido o escondido, que nos permita recuperar el equilibrio después de cada tropiezo, definir metas de lo queremos hacer en la vida, marcar rutas con el suficiente optimismo para alcanzarlas, sin importarnos cuan grandes o pequeñas sean, basándonos solamente en la fortaleza, que nos proporciona el amor propio y que si no lo tenemos debemos buscarlo, crearlo y defenderlo de quienes intenten desacreditarlo.
Esta introducción a propósito del 8 de marzo, día en que se decretó para “festejar a la mujer” como tal, olvidando el verdadero contexto de donde surgió y por lo que aún seguimos luchando; equidad de género, disminuir los femicidios que siguen en aumento, cada vez con más crueldad o desconocer a los defensores que continúan sumándose, reinventando nuevas técnicas para socializar que seamos respetadas, cuando se supone que eso debería ser nuestro derecho, no solo porque somos madres, sino mujeres que podemos levantar a otras, apoyar a las demás, que nos impulsamos, motivamos, inspiramos y aportamos sin buscar retribución; mujeres que no temen que otra también tenga éxito, con retos, cambios y sin miedo; mujeres que cuando el sol sale, esperan que sea para todas y que cuando hablan de conquistas, sea también en beneficio de todas.
Talía Guerrero Aguirre
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